¿Transpirar es sinónimo de quemar grasas?

En el afán de perder peso tomamos cualquier mito popular y nos aferramos a él para tratar de perder toda esa grasa abdominal tan difícil, uno de estos mitos es el de transpirar. Creemos que tal como sucede en la cocina la grasa puesta al calor de la hornalla se derrite y es por ello que nos sometemos a cualquier fuente de calor y hay hasta quienes piensan que ese líquido untuoso que se desprende de nuestros poros contiene parte de la grasa que nuestro cuerpo está eliminando.

En realidad la sudoración es un proceso del organismo que se activa cuando la temperatura exterior se eleva peligrosamente al fin de refrigerar la piel, el líquido que se elimina no es ni más ni menos que agua.

Hombre con calor y un termómetro Foto Gratis

Dicho lo anterior se desprende que todo método que se emplee para elevar la temperatura corporal no tiene efecto sobre las grasas, en el sauna por ejemplo el objetivo es eliminar las toxinas que normalmente despedimos con la sudoración pero que son más fáciles de expulsar cuando tenemos la piel al aire libre, o sea sin ropa.

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Mucha gente además se expone peligrosamente a los dañinos rayos solares con el afán de además de broncearse quemar la grasa superflua, aquella que esta entre la piel y el musculo, solo por elevar la temperatura, en este caso tomando las precauciones de hacerlo en los horarios de menor índice uv, estaremos eliminando toxinas e incorporando vitamina D cuya principal fuente es el sol.

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Hay quien utiliza el ejercicio para transpirar usando ropas pesadas aun en verano y realizando actividades en los horarios de mayor incidencia del sol, si bien no sirven de nada las ropas o fajas térmicas que en los programas de tv promocionan para derretir la grasa, igual que en los casos anteriores lo único que hacemos es eliminar toxinas y para ello necesitamos estar los más ligero de ropas posible, en este caso hay una salvedad, cuando realizamos un ejercicio físico necesitamos energía que nuestro cuerpo toma de las grasas acumuladas, incluso aumentando la temperatura corporal logramos acelerar el metabolismo y seguimos consumiéndolas aun después de terminada la actividad.

En otras palabras se queman grasas por el ejercicio y no por la temperatura elevada, la transpiración lo único que hace es que perdamos líquidos y en consecuencia si nos pesamos después del entrenamiento lógicamente habremos perdido entre el 1 y 2 % del peso pero a causa de la deshidratación poniendo en riesgo el balance electrolítico y corriendo peligro de falla cardiaca, por eso es tan importante la hidratación antes, durante y después del trabajo físico ya que es la causa principal de muerte súbita en el deporte.

Como conclusión vemos que la sudoración es consecuencia del entrenamiento y el entrenamiento es la causa única de la reducción de grasa.

Autor: Sergio Adrián Burgos

 

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